Migración de Chinos en el Táchira - #Tochadasnetve

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TACHIRENSIDAD
 

Para diversos comerciantes chinos establecidos en la región andina, el Táchira posee ventajas sobre los demás estados de Venezuela, en cuanto al nivel de competencia, clima y tranquilidad se refiere. Para los asiáticos, la ciudad de San Cristóbal es más "cómoda" a la hora de trabajar. Los comerciantes chinos en el estado, especialmente los dueños de restaurantes, señalan que la competencia en Táchira es pequeña, porque en cada municipio, existen no más de cuatro o cinco locales,  excepto San Cristóbal donde se encuentra la mayor concentración de establecimientos con propietarios asiáticos. Todos coinciden que invertir en el estado, es un negocio rentable en comparación con otras entidades.
Ciudadanos asiáticos, ya nacionalizados como venezolanos, por el tiempo que llevan viviendo en el país, sienten un cariño muy profundo por la tierra táchirense, al punto de extrañar esa cultura autóctona del estado, a la hora de partir a otras regiones del país e incluso al viajar al extranjero. La cultura china se caracteriza por la unidad familiar y conciudadana, especialmente cuando se encuentran fuera de su país natal. De los chinos residenciados en el estado Táchira pocos se vinculan sentimentalmente con personas ajenas a su raza.
Mily Chan, Administradora del Restaurant La Colonia China, comenta que los padres y abuelos asiáticos "buscan lo mejor para sus hijos", es por eso que desean conservar la casta. Es evidente que aún existe hermetismo en los ciudadanos chinos que habitan en el estado Táchira. Sin embargo, el vínculo familiar,  no es un dogma en todas las familias chinas, pues esto varía según los padres, si son permisivos o son rígidos, si son herméticos o de mente más abierta; así lo manifiesta Francisco Huang, dueño del Restaurant XingWah.

De allí, se deriva que  exista un pequeño grupo de la comunidad asiática que estableció matrimonio con ciudadanos venezolanos en Táchira, quienes en su mayoría, pertenecen al grupo de la segunda generación de inmigrantes, es decir, venezolanos con ascendencia china. Hoy día, existe la tercera generación de la oleada migratoria de los años 70, son tachirenses con ascendencia netamente asiática, evidentemente manejan muy bien el idioma español, también hablan (no lo escriben, ni lo leen) el mandarín o, en su defecto, el cantonés.
Liu  Shengquan, dueño del Restaurant-Bar Nuevo Mega Sabor, explica que los ciudadanos chinos que llegan al país, siendo mayores de edad, les es difícil incursionar en la cultura andina, su principal barrera es el idioma. No obstante, la lengua no es impedimento para que la proliferación de asiáticos siga en el estado Táchira, pues los nuevos migrantes se las "ingenian" para aprender el español. La mayoría de chinos que gerencian  negocios en el Táchira, estudian diariamente el idioma español al salir de sus oficios laborales. Sus profesores son los familiares que llevan más años en la región, junto a empleados venezolanos. Los chinos que inmigran a la región tachirense, presentan como característica la unidad entre su grupo de ciudadanos. Se ayudan financieramente y resuelven los problemas entre ellos. La mayoría obvia las leyes sociales de Venezuela.
Las familias chinas no pierden su idioma natal, cultura ni tradiciones; por el contrario, las transmiten diariamente a sus hijos, y las practican como si estuviesen en el mismo país asiático. Por otra parte, los asiáticos no consumen las tan exquisitas comidas andinas, solo se alimentan de su propia gastronomía. Ellos  imponen sus comidas y hacen de la cocina una generosa entrada de dinero, manteniendo así las tradiciones culinarias y practicándolas aún en la lejanía de occidente.

Para los asiáticos, es muy importante conservar sus costumbres, ya que esto es un aliciente para lograr estabilidad emocional luego de haber abandonado toda su vida en China por migrar a Venezuela, empezar de nuevo en una cultura totalmente alejada de la suya no les resulta fácil pero sí muy ventajoso.
Los chinos en el estado Táchira, Venezuela, tienen un lugar de encuentro llamado Club La Colonia China, en donde disfrutan de su cultura de forma amena con sus conciudadanos que residen en la región andina. Este lugar se ubica en Avenida Libertador, y básicamente es un punto de encuentro para los chinos residentes en todo el estado. Allí disfrutan de áreas recreativas, todo esto ajustado a las costumbres y tradiciones del país asiático. Solo tienen acceso los ciudadanos chinos o, de no ser así,  invitados directos de los socios del club. Cabe destacar, que existe una marcada discrepancia entre los chinos dueños de las quincallerías y los propietarios de los restaurantes. El señor Francisco Huang, encargado y administrador del restaurant XingWah, dice que no es tan usual ver a los propietarios de los restaurantes y  de las quincallerías en el club, ya que poseen una forma distinta de divertirse.
En la Colonia China las diferencias entre los que trabajan con productos secos (quincallería) y quiénes son los dueños de los restaurantes, son muchas, obviamente, y se deben a que los primeros son de una parte de China y los últimos son  de otro extremo del país asiático. William  Lam, encargado y administrador del restaurante  Fu LaiWa, comenta: "este caso es similar al de los "andinos" con los "caraqueños", una rivalidad meramente regionalista".

Los asiáticos brindan sus servicios en horas muy flexibles para los consumidores, y están acostumbrados a trabajar sin límites de tiempo. El modo de trabajo aplicable en China, en nada se compara con el de Venezuela, sobre todo porque  los venezolanos están acostumbrados a sus momentos de esparcimiento, y las innumerables fiestas nacionales no laborables, mientras que estas personas, venidas de aquellas latitudes celebran muy pocas fiestas. Los ciudadanos chinos no participan en las fiestas y celebraciones  de la región, ellos no tienen excusas para dejar de trabajar, sin embargo existe una fecha muy conmemorativa para la comunidad china llamada el Año Nuevo Chino, los migrantes lo llaman "El Nuevo Año Lunar".
La familia Cho es un caso particular de migración china en el estado Táchira. Los Cho se establecieron en Los Andes en la década de los 40, por lo que han tenido tiempo de enraizarse a la cultura tachirense, dejando de lado el hermetismo que caracteriza a los demás migrantes asiáticos. Entre las particularidades de la familia Cho se notan: vínculo matrimonial con ciudadanos venezolanos, afecto al gentilicio tachirense, aceptación de la religión cristiana católica. Sumado a esto, los Cho son cordiales, algo característico  de los san cristobalenses. Los padres Cho llegaron a Venezuela  en compañía de su hijo Wait, de ocho años de edad. Su principal meta en este país era progresar económicamente. No tenían absolutamente ningún bien monetario, aseguran que solo traían sueños. Sin embargo, esto no fue obstáculo para el desarrollo de esta familia. Los Cho luego de estar establecidos en el país,  tienen a su segunda hija llamada Rosa, quien más tarde se convertiría en la pionera de la fisiatría en el estado Táchira. Esta familia de origen asiático declara que su progreso quizás no hubiese sido posible en China, pues explican, que allí existe una marcada diferencia entre el rico y el pobre. No existen clases medias.

opsu tachira
Universidad de los Andes – Táchira
Realizado por Maria Chacon, Wendy Marquez, Laurents Pérez y Moises Sánchez
Bajo la Supervisión de la Profesora Patricia Henriquez. Producción de Medio

 
 
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