Lolita Robles: una vida de leyendas - Copiar - #Tochadasnetve

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TOCHES CON TALENTO
 


Lolita Robles
una vida de leyendas

Los espantos, las leyendas, los aparecidos y en definitiva gran parte de la cultura oral tachirense existirán por siempre, debido a que Lolita Robles de Mora recogió los relatos en decenas de textos, también ha publicado la colección de leyendas de Venezuela. Los libros de Castellano y Literatura con los cuales estudió y estudian generaciones de venezolanos en bachillerato, también fueron hechos por sus propias manos, tecleando desde su antigua máquina de escribir y luego de haber perdido la visión en un accidente de tránsito
María de Los Dolores Robles de Mora es su nombre de pila, pero todos la conocian como Lolita Robles de Mora porque así van firmados los libros de texto de Castellano y Literatura con los cuales estudiaron y estudian un gran número de venezolanos en su bachillerato.

Su vida parece sacada de una novela literaria, ella y su obra son el testimonio más evidente de que la existencia grande y valerosa se construye por encima de cualquier dificultad que interponga el devenir. Heredó de su padre la profesión de maestra y nunca ha dejo de serlo. Es una de las más prolíficas escritoras del país, superando los 80 textos de su creación, algunos inéditos, sin contar esos muchos que tenia proyectados construir desde su antigua máquina de escribir.  Nada la detuvo en sus anhelos, a pesar que tropiezos de la vida han marcado hondo; primero la guerra la aparta de su tierra natal; luego un voraz incendio hace mudar a su familia  a otro lugar lejano; un accidente automovilístico la deja sin visión, y sus padres, quienes se habían convertido en su luz -porque le leían textos, periódicos y la acompañaban- mueren el mismo mes, del mismo año. La historia de Lolita Robles florece en lejanos parajes, en tierras de tradición real. Nació en el Principado de Asturias, al otro lado del mundo, en España.
El padre de Robles de Mora era maestro de escuela y su madre ayudaba en la fábrica de calzado de la familia paterna, pero la guerra civil los obliga a huir hasta Cádiz en el otro extremo de España, donde llegan con sus dos hijas.

"De la infancia recordaba más Cádiz, allí crecí. Al mudarnos mi papá compró una granja y no trabajó más como maestro, se dedicó a criar gallinas, conejos, palomas y a la siembra de cultivos, pues era una etapa de mucha hambre debido a que recién había terminado la guerra".
La tragedia nuevamente les hace tomar vuelo, la tranquilidad en la granja se acaba cuando un voraz incendio lo arrasa todo; el padre de Lolita Robles quedó sin nada nuevamente y a través de la amistad con un influyente diplomático venezolano decide emigrar a Venezuela en los años 50 y comienza a laborar en el Ministerio de Agricultura y Cría. Un año después sus hijas y su esposa atraviesan el Atlántico en un viejo barco, llegando a Venezuela. Lolita Robles recuerda que fue grato el encuentro con ese nuevo país, aun cuando extrañaba dejar de ver el sereno mar de Cádiz.
Ya en Venezuela, en su edad adulta, Lolita Robles se casa con un hombre de las Islas Canarias, con quien tuvo dos hijos. Dice que el amor no se busca, sino se encuentra.
En el plano profesional había completado sus estudios en la escuela Normal como maestra; estudió en la Universidad Católica del Táchira licenciatura en Letras y al finalizar inicia en el Pedagógico de Caracas, donde  obtiene el título de pedagogo en Castellano y Literatura; finalmente realiza una maestría en Literatura Hispanoamericana, luego de haber sufrido un accidente automovilístico casi fatal.

Como docente labora en casi todos los grados de educación básica, sobre todo en quinto y sexto. "He sido docente toda la vida" decía Lolita.
La vida nuevamente somete a una prueba de fortaleza a Lolita Robles: "Veníamos entre Santa Bárbara de Barinas y el Táchira,   cuando tuvimos un triple choque, nos metimos debajo de un camión y otro carro que venía cruzando también se impactó, yo viajaba junto a mi amiga, quien conducía su Mercedes". El accidente sucedió en 1975 cuando sus dos hijos estaban pequeños. Lolita Robles de Mora confiaba que pronto se repondría y volvería al aula de clase como maestra, pero no fue así: perdió la visión, sólo lo ha hecho en una historia de papel y pluma. A raíz del accidente donde Lolita Robles de Mora pierde la visión  se inicia otra faceta en su vida, la de escritora, con la cual alcanza gran popularidad en el Táchira y el país.
Comenzó con los libros de textos y aunque le fue bastante difícil aprender a vivir luego del accidente. Decía: "Haz la prueba y camina por tu casa sin abrir los ojos, a ver si puedes, no diría yo difícil sino desesperante".
Su esposo compró los equipos y Lolita Robles se convirtió en radioaficionada, también comenzó a escribir libros de castellano y literatura para cada uno de los grados de bachillerato y sus textos se convierten en consulta obligada en todo el país.  

Cuando empezó, busco una persona que le  leyera la agendita con todas sus anotaciones del programa de bachillerato y por allí se fue guiando; al principio tardaba casi el año haciendo un libro porque se estaba acostumbrando, luego los hacía en seis meses y por último hasta en tres. No recuerda con exactitud la cantidad de libros publicados hasta ahora, son muchos relacionados con Castellano y Literatura e historias de tradición regional y nacional.
Con precisión rememora los primeros relatos que narró de forma escrita, señala que un día le contaron la leyenda del Toro Candela, posteriormente una historia fantástica de Táriba y seguidamente la leyenda de la quebrada La Ratona. Fue tomando notas y guardándolas; recuerda también que algunos amigos iban a casa o la llamaban por teléfono y le exponían relatos del Táchira, pues Robles de Mora poco salía de su hogar luego del accidente, dice que sentía temor para hacerlo.
Inició sus escritos sobre leyendas pensando en convertir esas fantásticas historias orales en textos, con la intención de guardar para la posteridad parte de la cultura local.  
Cada texto realizado por Lolita Robles de Mora está hecho por sus deditos -como ella misma decía-. La persona que le ayudaba leía lo que ella escribía para hacer luego las correcciones.
Contaba que las leyendas del Táchira están recreadas con el paisaje de la región, como la grita que decía recordar sus calles empinadas o simplemente revisaba la geografía, nunca pensó en hacer novelas iterarías, pues observaba que su publico favorito, los niños, le gustan mas las leyendas.  La autobiografía tampoco fue parte de sus aspiraciones, citaba un cuento de su creación llamado "destellos azules", donde ella recobraba la vista en un amanecer.

En su biblioteca señalaba con orgullo un pergamino que la hace hija Ilustre de San Cristóbal que acompañaban a varias placas de reconocimientos y un gran diploma que la titulaba como licenciada en letras, pero su objeto más apreciado, el mismo que le hacía fiel compañía desde que perdió la visión, estaba sobre la  mesa, cubierto con una tapa de semicuero que Lolita Robles acariciaba: se trataba de su máquina de escribir, de donde han salido todos y cada uno de sus textos.  De ella quedaron muchos textos sin ser publicados, ella decía que era muy difícil ya que en la actualidad la cantidad de libros que traen del exterior, hacían más difícil su publicación.
Sobre el Táchira la escritora recoge siete libros, entre ellos biografías de personas ilustres, poemas, Mitos y Leyendas del Táchira, historias de encantamientos y Mitos y Leyendas de San Cristóbal.
"Te diré algo, a los muchachos no les gustan los poemas sino las leyendas; y mientras más tétricas mejor para ellos". Decía
Murió con su pasión por la escritura, en su itinerario quedaron libros que anhelaba escribir, no olvidemos nunca su legado y aunque no nació  en el Táchira es una hija Ilustre.

Por Judith Valderrama/DLA Táchira


 
 
 
 
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