Leyenda de la Cueva de los Santos en Rubio - #Tochadasnetve

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ASI NOS CONTARON
 


.- Muy cerca de la ciudad Pontalida se encuentra la aldea canea. El terreno es sinuoso por estar muy cerca de la cordillera El Volador, donde colindan los municipios Bolívar y Junín.
La montaña esta cortada en lajas de tonos que van desde el rojizo al amarillento.  Estas lajas están salpicadas de orquídeas. Pequeñas llanuras cubiertas de hierba, matorrales y árboles corpulentos: orumos de hojas palmeadas, guamos, bucares, ceibas y pardillos. El clima es fresco y agradable.
.- La principal atracción del lugar es la Cueva de Los Santos, llamada así porque en una de  sus  galerías  hace  tiempo  encontraron  santos  grabados  en  las  paredes.  Hoy  esta galería ha desaparecido, posiblemente tapiada por rocas y arena.
.-  Los  amantes  de  la  espeleológica  suelen  penetrar  a  la  cueva  provistos  de  linternas, picos,  palas,  cuerdas, etc. Lo primero que encuentran es un gran recinto de paredes de roca amarillo-rojizo y piso de arenisca. En las rocas están escritos los nombres y fechas de  las  personas  que  la  han  visitado;  la  sala  esta  en  semipenumbra.  A  la  derecha  se encuentra un recinto más pequeño y oscuro habitado por murciélagos. Casi en el centro y al  final  de  este,  una  pequeña  entrada,  que  con ayuda  de  palas  y  picos  suelen  agrandar para pasar a un corredor espacioso iluminado por una suave luz que penetra a la bóveda por  pequeñas  hendiduras  entre  las  rocas.  Es  un  salón  alargado  y  húmedo,  por  el  suelo corre un pequeño manantial de aguas cristalinas.
.-  Con  bastante  dificultad  se  puede  penetrar  a  otro  pasadizo,  pero  hay  que  salir  rápido porque allí la atmósfera esta enrarecida y él oxigeno es escaso. Da la impresión de que este corredor continuara. Dicen que hace muchos años por esta cueva se llegaba hasta Colombia.

.- Los habitantes de la aldea Canea dicen que la Cueva de Los Santos y todo el cerro de Capote,  así  como  sus  alrededores  están  encantados,  pero  sus  encantos  aparecen  y desaparecen. Los aldeanos no les temen, dicen que son encantos positivos.
.- Doña Clara contaba que una vez cuando estaba pequeña, llego a las inmediaciones del cerro  y  noto  que  el  terreno  estaba  hundido  como  un  circulo  como  si  fuera  una  paila.
Dentro de esta sima crecían árboles corpulentos y a un lado, ya en los limites del cerro, por entre lajas, se encontraba una abertura ovalada, como, si fuera una gran puerta. Ella mira  hacia  su  interior  y  no  se  vio  nada  porque estaba  oscura.  Iba  persiguiendo  suiras,  -
pequeñas  palomitas  de  monte  sin  cola  -.  Se  quedo  intrigada  y  volvió  al  otro  día.  En  su lugar  encontró  llanuras  y  maleza;  la  sima  y  la  abertura  habían  desaparecido;  Paso infinidad de veces por el lugar, pero nunca volvió a encontrar el extraño paraje.

.-  Una  amiga  de  doña  Clara  vio  por  esos  alrededores,  a  la  puerta  de  una  cueva,  a  un hombre  con  pomposa  vestidura  de  color  escarlata  que  recordaba  a  los  obispos  en  sus celebraciones  pontificales.  Todo  él  resplandecía  con  los  rayos  del  sol  de  mediodía.
Tampoco volvió a verlo.
.- También aparece una choza con una viejita. Dentro de la choza numerosas piezas de cerámica muy fina. Cuando la buscan para comprar cerámica no la consiguen.
.- Cerca de la Cueva de Los Santos esta el callejón de la Vieja. Seco durante el verano y de  aguas  tumultuosas  en  época  de  lluvia.  Bordeando  este  callejón  venia  un  día  don Jacinto. Traía una mochila para comprar alimentos en el mercado de Rubio. Era muy de mañana  y  apenas  los  rayos  del  sol  naciente  comenzaban  a  iluminar  las  lajas  del  cerro.
Camino por monte y llanura. Fatigado se orillo y al acostarse a una piedra para descansar un  rato  la  tierra  se  hundió  y  se  vio  dentro  de  una  cueva.  Era  un  salón  muy  grande  de paredes  y  techo  de  roca  iluminado  por  una  suave  claridad  blanco-azulada.  Se comunicaba con un huerto de naranjos. Había mucha gente. Lo llamaron por su nombre y lo  saludaron  con  cariño,  luego  lo  invitaron  a  comes  patatas  cocidas  y  una  pizquita.  Una vez  que  hubo  desayunado,  le  ofrecieron  una  naranja.  El  la  tomo  agradecido  y  como  no tenia  hambre  la  guarda  en  la  mochila.  Era  una  naranja  grande  y  madura  que  despedía exquisito aroma.

.- Antes de partir le dijeron:
.- Siga por allí, ese corredor  sale al cerro de La Vieja,  tenga cuidado, que la cueva está encantada y al salir la vieja le puede gastar una broma.
.- Don Jacinto cumplió las ordenes y siguió el pasadizo. Luego desde el cerro de La Vieja, en Pamplona, bajo hasta Cúcuta y de allí tomo el camino real hasta Rubio.
.-  Muchos  días  transcurrieron.  Camino  por  cerros  y  valles  por  caminos  empedrados.
Cuando  llego  a  su  casa  al  atardecer  encontró  mucha  gente.  Estaban  rezando  el novenario: Todos lo miraron asombrados creyendo que se trataba de un espanto. Él contó su historia, les hablo de la cueva, del hermoso huerto de naranjas y para demostrar que decía  la  verdad  saco  la  naranja  de  la  mochila.  La  naranja  se  había  vuelto  pesada  y  no podía  sujetarla  con  una  sola  mano.  La  agarro  con  las  dos  manos  y  se  la  mostró  a  su familia. Todos exclamaron maravillados:
.- ¡ Es de oro....!
.- Poco después de don Jacinto y su familia enriquecidos por la naranja de oro partieron del lugar no sabemos a donde.
.- La Cueva de Los Santos la visitan a menudo excursionistas y científicos. No sabemos si continúan apareciendo los encantos.

Fuente: Lolita Robles "Leyendas del Táchira I"


 
 
 
 
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