La historia de la Telenovela Venezolana en los 70, 80 y 90 - #Tochadasnetve

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La historia de la Telenovela Venezolana en los 70, 80 y 90

En 1972, los trescientos capítulos de <<La Usurpadora>>, que fue el primer producto dramático que Venezuela vendió al mercado internacional. La telenovela seguía su curos sin mayores contratiempos hasta que, ese mismo año, entra en vigencia la reglamentación oficial que regulaba todo tipo de trasmisión. El carácter cultural de los programas quedó establecido en la Resolución 3.178 en su artículo 9°.
Las novelas se vieron  afectadas en cuanto al horario de transmisión, la duración de la historia y su contenido. Y aunque  en 1973, <<Raquel>> rompía el récord de rating establecido para la época; y <<Peregrina>> se transmitía por Venevisión; se comienza a preparar la escena para la aparición de un nuevo tipo de melodrama ante los requerimientos del Estado.

En este ánimo de cultura forzada, a partir de 1974 se hacen estupendas adaptaciones de obras literarias: en el canal 2 <<Doña Bárbara>> (primera producción venezolana, grabada en un 80% en exteriores, transmitida en Europa).
Pero entonces en RCTV, en 1977, Salvador Garmendia y José Ignacio Cabrujas escriben algo nuevo, muy distinto y específicamente para televisión y para público venezolano. No era literatura, tampoco era ninguna adaptación, eran dos historias de <<gente como uno>>; dos telenovelas que se desmarcaban por completo de los estereotipos de los galanes cándidos como Bambi, de las cieguitas abandonadas que en realidad eran las herederas de cuantiosas fortunas, y de la las villanas de ceja alzada. <<La hija de Juana Crespo>>  y  <<La Señora de Cárdenas>>, abandonan temáticas nunca antes tratadas en la televisión: la mujer, sus derechos, su rol en la sociedad y su realización personal; la rutina del matrimonio, la infidelidad y el divorcio; el costo de la vida y las pequeñas angustias del día a día, que hacían que las televidentes se vieran reflejadas en la pantalla y comentaran: <<eso también me pasa a mí>>. Y todo esto realizado con gran frescura y naturalidad. Fue un hecho insólito que tuvo la acogida entusiasta de la audiencia y que, por esta onda cultural en la que anda la televisión venezolana, fue bautizada como << telenovela  cultural>>.

En 1979 <<Estefanía>> (el amor en tiempos de la dictadura perezjimenista) y <<Sangre Azul>> (una pasión durante la Guerra Federal). Llega a Venevisión, <<Rafaela>> de Delia Fiallo. El presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, confiesa en rueda de prensa que él y su esposa, no se pierden ni un solo capítulo. Y el género retoma su carril y su estereotipo de <<doctora joven, virgen, pobre-pero-honrada, que se enamora de doctor rico, famoso, guapísimo y muy codiciado>>. Eso sí, en honor de la cultura, se hacían menciones puntuales sobre la disentería amibiana y el peligro de tomar agua de chorro. Para muchos esto significó un golpe bajo y una involución. En cambio, para los defensores de la telenovela rosa y tradicional, fue un espaldarazo a la fórmula original, que es simple, directa y melodramática en extremo. Y la formula ha funcionado… Pero la semillita de la telenovela cultural había sido sembrada. Todo era cuestión de tiempo y de perseverancia, pues ya había pruebas fehacientes de que se podían escribir otras cosas más allá del estereotipo y tener rating.

La década de los 80 es variopinta y nutritiva. El espacio de la 1:00 p.m. se convierte en prime time. Llega  el color a la pantalla e <<Ifigenia>>, por estar siendo transmitida por el canal 5 y con un sentido rigurosamente cultural, es la primera en aparecer colorida (quizá un tanto anaranjada y un poco verdosa, pero color era color). En pocos meses, e permiso para este tipo de transmisiones es concedido por el Estado a las televisoras privadas.
En los 80 Cabrujas continúa en RCTV y entre las telenovelas, crea las miniseries <<Gómez I>> y <<Gómez II>>. Delia Fiallo ataca de nuevo – y triunfa esta vez en el canal 2 – con <<Leonela>>, un  romance un tanto escabroso, pues la protagonista termina enamorándose del hombre que, en el primer capítulo, en una playa, la violó. Fuerte… pero con rating. Y doña Delia sigue indetenible: <<Cristal>>, tras triunfar estruendosamente en el país y convertirse en la telenovela con más rating de la década, arrasa en España en donde la reponen siete veces. Ya no había dudas, la telenovela venezolana era un sólido producto de exportación.

Paralelamente a todas estas producciones de los canales comerciales, los canales 5 y 8 , en 1982 traen las tres primeras telenovelas brasileras: <<La Esclava Isaura>>, <<La Sucesora>> y <<Ronda de Piedra>>. Y por si fuera poco, en el canal 8 se hacían teleteatros y se produjeron cuatro telenovelas.
Para finales de los 80 ya habían surgido empresas independientes como VC Producciones Televisión pero en 1990 cuando podemos hablar de una compañía ambiciosa que comienza a producir melodramas en serie. Se trataba de Marte TV, que en sus primeros años colocó sus telenovelas en el canal 4 y en sus últimos, en el canal 2.
En los 90, traen las primeras telenovelas colombianas, un nuevo acento que fue bienvenido. La telenovela  <<Kassandra>> es la primera en ser comprada por Japón y entra al libro Guinnness de Récords por ser la más vendida en el mundo. Además, apacigua la guerra en Bosnia, pues durante sus transmisiones se hacía una tregua tácita para poder seguir los amores de Coraima Torres y Osvaldo Rios. La <<Kassandramania>> hizo que en la frontera entre Serbia y Bulgaria, recitadoras de oficio narraran el melodrama por unas cuantas monedas. En el capítulo en el que la cándida gitana es sentenciada a prisión por un crimen que no cometió, las amas de casa se volcaron a las calles para manifestar y exigirle a su gobierno que se comunicaran con las autoridades venezolanas; había que reparar  la injusticia y Kassandra tenía que ser liberada de inmediato.

En 1992, Ibsen Martínez arranca su novela <<Por estas Calles>>. De inmediato se convirtió en un fenómeno y hasta ahora es el seriado de mayor duración – dos años, dos meses y 27 días – con total y abrumador éxito de sintonía.  <<Por estas calles>> nunca fue una historia de amor. Fue una crónica de la situación socio-política que vivía en el país.
En <<Amores de Fin de Siglo>> Leonardo Padrón impone un tipo de telenovela con un elenco monumental conformado por primerísimas figuras. En 1995 Cesar Miguel Rondón escribe <<Ka Ina>>, una súper producción de la selva amazónica.
Debemos detenernos, pues para poder narrar la historia hay que tomar distancia y esperar a que pase el tiempo. En el tintero se nos queda el listado de todos los melodramas producidos en Venezuela y el inventario pormenorizado de cada uno de los actores, actrices, libretistas y escritores.

Fuente Carolina Espada / La telenovela en Venezuela




 
 
 
 
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