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TOCHES CON TALENTO
 

El Campanero de la Ermita

José Venancio Guerrero un artesano dedicado a la fundición de hierro, cobre bronce y pailas de trapiche; pero lo que le dio renombre y con el cual se le conocería posteriormente es por fundir campanas. Las primeras campanas de las que hemos tenido noticias son las que venían del exterior y es la razón por la cual este personaje se le conoció más por el fino trabajo de fundir y moldear con sus golpes de mazo la pieza de artesanía de la cual repicarían las campanas llamando la feligresía a misa.
La vida de nuestros pueblos y ciudades de los pueblos en tránsito a ser ciudades más grandes siempre encontraron en las campanas y sus repiques los avisos necesarios para darse por alerta; desde tiempos coloniales o independentistas, pasando por las guerras internas venezolanas el aviso de invasiones o de festividades; el repique avisando la proximidad de las misa y su ultimo llamado, o la pregunta hecha poesía de ¿por quién doblan las campanas? Cuando sabíamos que trataba de un muerto.
El campanero de la Ermita nace en San Cristóbal Edo Táchira el 18 de mayo de 1907, hijo de María Consolación Arias Labrador  y Juan Nepomuceno Guerrero Mora; nacidos en Seboruco.  De su abuelo materno Buenaventura Arias, hijo de Español y madre Venezolana, aprendió él y su papá  el   oficio de artesano en   fundición,  para la   fecha   una  actividad  que requería conocimiento  y destreza; aprendieron y trabajaron la fundición de hierro, cobre y bronce; además de la herrería se dedicaron con mayor frecuencia a la fundición de  campanas y pailas para trapiche.
La fabricación de campanas de bronce fue otra de sus ocupaciones y en varias poblaciones del Estado existen en los  campanarios de sus iglesias muestra de su laborioso trabajo , La Grita, El Cobre, San Isidro, Abejales, Delicias, Libertad; San Cristóbal tanto por encargo de esa parroquias católicas como por donaciones que Él hizo; Isnotu en el Edo Trujillo, Barinas en la Capilla de las granjas infantiles y en el Cementerio Municipal de San Cristóbal. En todos estos lugares están expuestas de forma imperecedera sus obras que aun continúan repicando y sonando, avisando y llamando a los fieles a los oficios que la iglesia.

Su taller estaba instalado en la parte posterior de la vivienda donde vivía con su familia, a los 20 años era encargado del taller, que estaba ubicado en la carrera 2 Nº 11-19 de la Ermita de San Cristóbal, tenía un horno artesanal tipo embudo o cono invertido, era construido en piedra y una mezcla de arcilla que componía las juntas y que al arder mediante su encendido endurecía las paredes internas, dándole una especial resistencia a la cual se le adheriría escoria de material derretido, convirtiendo su parte interna en un crisol, La combustión se originaba a través de carbón de piedra y leña seca, inyectándose aire mediante un fuelle el cual consistía en dos tapas de madera de gran tamaño. Luego de llegar la modernidad de los inventos del motor de gasolina el taller mejoro, utilizo un motor de 7 caballos de fuerza así como motor eléctrico trifásico. La fabricación de los moldes desde sus inicios utilizaba el Estiercol de caballo, yeguas o burros, el cual se seleccionaba en caballerizas o potreros; se secaba al sol, bajo laboriosos procedimientos se le daba forma de media campana, el cual en su media copa tenía un agujero, donde se incrustaba al puntero del molde, y en su parte inferior del torno de madera se le sujetaba un cuerito, que al colocar barro y girar el torno se iba haciendo el molde interno de la campana, que solía llamar "matacho". Luego seco se le agregaba cebo derretido, se espolvoreaba con piedra laja gris, entre otros procedimientos, que hacían de este trabajo único y hermoso.
José Venancio Guerrero Arias trabajo en la fundición por más de 60 años de los 90 que tuvo de existencia, tenía un don natural que desarrollo como traumatólogo actividad que realizaba de forma empírica y por requerimiento de la necesidad de quien así lo solicitara, lo cual indica que tenia y gozaba de reconocimiento social, con su conocimiento trataba dislocación de huesos de piernas, brazos, manos, dedos, así como fracturas de los mismos. Su habilidad para fabricar moldes le permitió también elaborar su método de entablillamiento que consistía en maderas delgadas sujetadas por un cordel fino que se colocaba sobre una gruesa capa de algodón, previo al acondicionamiento de los huesos y sus  respectivos tendones y músculos.  En su vida personal la familia fue importante, nunca se separa de su familia, fue esposo y amigo de sus 8 hijos a los cuales dio educación y formación moral alcanzando algunos de ellos grados universitarios en educación, economía, otros funcionarios públicos y políticos. Para el tiempo en que le correspondió vivir sin lugar a duda que tenia conocimientos que le adornaban una posición en la sociedad y hoy rescatamos esa parte de la historia para que el viento no se lo lleve como las hojas secas.

Fuente: Heurística  de Pascual Mora


 
 
 
 
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