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ASI NOS CONTARON
 

El Caballo Gavilán de la Grita

A finales de la década de los cincuenta e inicios de los sesenta, trabajó en el Liceo Militar "Jáuregui", como oficial de planta y profesor de Historia, el Teniente de la Aviación Edgar Reyes Zumeta. Quizá el oficial que ha pasado por esa institución que dejó más huella en la comunidad, pues se integró totalmente a ella.
Él era deportista, dicharachero, parrandero, jugador, pero sobretodo un gran jinete, y esto lo demostraba a diario. Cuando salía por las calles de La Grita en su pura sangre alazán, de color marrón, de gran altura, cabalgando cale arriba y calle abajo. Tenía la costumbre de tomarse unas copas todos los días en el Bar Torbes, el cual queda frente a la Plaza Bolívar. Una de las hijas del dueño del bar, llamado Don Ramón Duque, conocido como Ramón Seboruco, era su novia, con la cual hacía muy buena pareja. Mientras él se tomaba los respectivos tragos con sus amigos, a "Gavilán" le colocaba una ponchera llena de cerveza para que el caballo se echara también sus tragos y otra al lado con quesadillas, que "Gavilán" devoraba con ansiedad. Esto era un rito diario, de lunes a viernes, puesto que los sábados eran las grandes cabalgatas, donde "Gavilán" era el caballo que más sobresalía.
En oportunidades cuando el teniente Reyes Zumeta se quedaba con varios amigos el "El Torbes" echándose unos tragos, para no dejar al caballo afuera esperándolo, salía, le daba dos palmadas y "Gavilán", violentamente tomaba el camino hacia el Liceo Militar, donde tenía su pequeño establo. Este caballo fue una insignia en La Grita por mucho tiempo.

Por un fin de semana, Reyes Zumeta viajó a Yaracuy, de donde era oriundo, a visitar a sus familiares. Mientras jugaba una partida de dominó le dio un infarto fulminante que le cegó la vida. La noticia llegó a la "Atenas del Táchira" de donde salió una gran caravana compuesta por oficiales y alumnos del Liceo Militar, más una buena proporción de gritenses que se trasladaron hasta San Felipe, para dar su último adiós al Teniente Edgar Reyes Zumeta. El caballo "Gavilán" siguió pernoctando en el Liceo Militar hasta que llegó un director quien al ver la estampa de tan bello alazán, se hizo dueño del mismo y se lo llevó a La Grita, esto lo sintió el pueblo pues quería al caballo como algo suyo.
Fue tan querido el Teniente Reyes Zumeta en La Grita, que el Casino Militar que está frente al Liceo, lleva su nombre y cuando en el pueblo sale a colación hablar de caballos, siempre hay alguien que hace el comentario del famoso "Gavilán"
Esta historia forma parte del libro Relatos de mi pueblo, escrito por el Economista Hilarión Pulido.

Fuente: www.buenturismo.com


 
 
 
 
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