Edgar Ramírez, luthier Tachirense - #Tochadasnetve

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TOCHES CON TALENTO
 


En Seboruco, pequeño pueblo del estado Táchira, vive Edgar Ramírez Roa en medio de un taller que parece de la época medieval. Es un luthier que se ha posicionado en el ámbito nacional e internacional gracias a sus diseños y a la calidad de sonido de sus instrumentos.
Edgar Ramírez Roa es un  hombre paciente y con esencia de artista que nació en el municipio Seboruco, pueblo del estado Táchira, donde desde muy pequeño empezó a trabajar en el área de la carpintería.
Entre madera, cuerdas y música  transcurrió su infancia, pues su padre y su tío a quienes les gustaba la música, siempre lo apoyaban. Cuando apenas estudiaba tercer año de bachillerato se inició formalmente en el arte de la luthería, reparando cuatros de sus amigos y hermanos que rompían mientras jugaban.
Así, de manera empírica, pero con un gran sentido del sonido y la estética, comienza a labrar su camino este tachirense, quien a sus 35 años de edad ha logrado cosechar éxitos internacionales, pues aunque no hace alarde de sus reconocimientos y sabiduría en el área sus instrumentos (arpas, mandolinas y violines), son solicitados desde Asia, gracias a destacados artistas que llevan sus piezas y son bien recibidas por los conocedores de la materia, debido a su buena acústica.

Ramírez Roa, narra orgullosamente que este arte lo aprendió intentando una y otra vez, hasta irlo perfeccionando.
"Tuve que hacer cientos de cuatros y guitarras, el aprendizaje fue autodidacta y luego con el paso del tiempo me he especializado, aunque la enseñanza es continua en todos los ámbitos de la vida y todavía es que queda por aprender", apunta, que ha participado en eventos y exposiciones en París, Francia, Colombia y Caracas.
El joven luthier, aún vive en su terruño natal desde donde solicitan sus creaciones, que son elaboradas en su taller dedicado exclusivamente a este trabajo.
La madera o materia prima que utiliza para la elaboración de estos bellos  instrumentos,  son el cedro, la caoba, el palo santo y la madera conocida como laurel, la cual recomienda como experto, porque considera ideal por su facilidad para trabajar y la sonoridad que agarra luego del proceso de elaboración del instrumento.

Este hombre como buen tachirense, amable y apacible, confecciona instrumentos por pedidos a tiendas musicales, aunque trata de no masificar sus productos, sino de hacer verdaderas joyas artesanales directamente a los músicos de acuerdo a los requerimientos de cada uno, tal es el caso de los instrumentos en serie que realizó para la Orquesta juvenil Simón Bolívar.
En medio de la paz y tranquilidad que se respira en Seboruco, pequeño poblado del Táchira, ubicado a dos horas y media de San Cristóbal, las notas musicales se dejan escuchar en las afueras del taller de Edgar, quien junto a su equipo, en su mayoría familia, prueban los cuatros, maracas, arpas y mandolinas que elaboran o en ocasiones reparan, según las solicitudes de los clientes.
Edgar Ramírez es el octavo de nueve hermanos, tres hembras y seis barones, todos ligados al mundo de la música desde muy niños. Uno de ellos es William, quien lleva  más de 20 años en medio de gran cantidad y variedad de herramientas utilizadas para la ejecución de su arte: la luthería.

"Nosotros vivimos felices rodeados de instrumentos de cuerda y madera y nos hemos acostumbrado siempre a la bullaranga", comenta William, quien recuerda con añoranza como desde niño siempre estuvo vinculado a la música, pues en su casa podía falta hasta la comida, pero nunca dejaba de sonar un  buen bambuco tachirense, de esos que se escuchaban en las emisoras de radio de la época.
Este joven luthier, junto a los familiares que trabajan con él, pasa semanas enteras en su taller, para realizar verdaderas joyas musicales que luego son usadas por sus clientes, quienes con asiduidad piden instrumentos con características especiales, tal es el caso de Cheo Hurtado, virtuoso cuatrista y veterano, considerado cliente fijo y gran amigo, al igual que Simón Díaz, Rafael "El Pollo" Brito, y el músico tachirense Domingo Moret.

Edgar Ramírez Roa con el paso de los años ha ido perfeccionando su oficio y  recomienda a los nuevos luthier tener pasión por este trabajo, así como apoyar y querer lo nuestro, pues mucha gente piensa que porque los instrumentos son elaborados en Venezuela y con materia prima nacional son malos.
"En realidad eso no es así y el luthier es quien lo puede demostrar con un trabajo artístico, bien elaborado con el mayor de los cuidados,  para que los instrumentos suenen en la calle lo mejor posible y dejar bien en alto el nombre de Venezuela en el mundo".

Fuente: http://claseturista.co


 
 
 
 
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