Concordia “El más poderoso de la historia del beisbol de Venezuela” - #Tochadasnetve

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El coronel Gonzalo Gómez Bello, hijo del general Juan Vicente Gómez. Su mayor empeño, fue en el área deportiva; construyó La Cancha de Voleibol de la calle del Arenal, Las Canchas de Cricket, el Estadium de “La Quebrada”, edificó el “Nuevo Circo de La Victoria” y “La Gallera” anexa, patrocinó a equipos deportivos de Caracas y otras ciudades, creó la primera emisora de radio victoriana llamada “Ecos del Concordia” y fue un hombre de bien. Tenía muchas otras propiedades, entre ellas el “Nuevo Circo de Caracas” y el “Arenas de Valencia”, pero lo recuerdan principalmente por haber fundado y patrocinado al equipo “Concordia” y por haber convertido a la ciudad en la capital beisbolística de Venezuela.
Desde 1895 y en las primeras décadas del siglo XX hay equipos organizados en Caracas y otras ciudades de interior. Gonzalo Gómez era la combinación de un entusiasta y generoso patrocinante y un gran organizador cambiaron la historia del deporte en Venezuela, que hoy se estudia “antes” y “después” del “Concordia”.
El 18 de noviembre de 1931, vino un equipo norteamericano llamado “York”. Se le enfrentaron los equipos “Latinos”, “Santa Marta”, “Royal”, “Magallanes”, y todos perdieron. Por último, el debutante “Concordia”. El juego despertó gran expectativa y batió el record de entradas. El concordia ganó el juego. Los uniformes fueron traídos de Estados Unidos. Eran color crema, en la parte posterior decían “Concordia-La Victoria”, sweater rojo de lana con ribetes blancos y en la parte delantera una gran “C”. Los zapatos eran Wilson y McGregor. Al comenzar 1932 el día del cumpleaños de don Gonzalo que era el 10 de enero con el juego “Santa Marta” contra “Concordia” se inaugura en “La Quebrada” un “estadium” construido con las medidas oficiales y todas las comodidades. “Cincinnati”, “Santa Marta”, “Los Latinos” y “Concordia”. Félix “Yeye” Dieppa, había inventado sus propios aparatos y montó en su casa una emisora clandestina que decía trasmitir desde Brasil, pero era tal la nitidez de las trasmisiones que en Maracay los sabuesos del gobierno triangularon las emisiones y determinaron que trasmitía desde La Victoria. Le preguntaron a Gonzalo Gómez si conocía a alguien muy ingenioso capaz de estar haciendo eso y él contestó que no. A su regreso a la ciudad fue directo a la casa de Dieppa y le dijo: “Vengo a conocer mis aparatos; a saber por lo menos de qué color son”. Ante la extrañeza de “Yeye” le dijo: “Ya te descubrieron pero vengo a salvarte de la cárcel. Cuando lleguen dirás que esos aparatos son míos y que tú lo que haces es manejármelos. Pero este favor no es gratis; te lo voy a cobrar”. Efectivamente todo sucedió al pie de la letra. Cuando comenzaron los torneos, llamó a Dieppa y le dijo: “Llegó la hora de cobrarte. Te voy a construir en una casilla especial para que fundes una emisora legal que se llamará “Ecos del Concordia” y trasmitas todos los juegos. El locutor será Gustavo Richard”. Ese es el origen de la primera emisora radial victoriana.


En los primeros tiempos, cuando traía importados, los disfrazaba de campesinos e invitaba a los mejores equipos de Caracas a que se vinieran por el ferrocarril. Allá les contaba que tenía unos peones a quienes les gustaba jugar pelota. Cuando llegaban a la hacienda, los pasaba recogiendo: “Fulano, deja esa escardilla y vente con nosotros, Sutano, deja esa vaca que la ordeñe otro y vente a jugar, Mengano, bájate de esa escalera y acompáñanos”. Ya en el terreno, cuando los “peones” comenzaban a fildear los toletazos que les bateaban, a ponchar a los grandes jugadores o a disparar jonrones y robarse las bases, se descubría el embuste. Existía un pacto de honor mediante el cual se comprometían a no decir nada, para seguir haciendo caer a los demás.
Los Jugadores “Concordia” fue el mejor porque contó con los mejores. Por sus filas pasaron muchos jugadores entre quienes destacaron Manuel “Pollo” Malpica mánager y cátcher, Martín Dihigo considerado luego “el jugador más versátil de Latinoamérica”; Juan Esteban “Tetelo” Vargas, cuya velocidad entre “Home” y “Primera base” era tan grande que en Guayama le llevaron al campeón nacional de los 100 metros planos; lo dejó salir cinco metros adelante y cuando alcanzaba la meta lo pasó como un bólido y le ganó; entre otros.
No siempre se ganaba. Todo iba muy bien en ese 1932 y eran campeones pero se tropezaron con un escollo que fue el “Caribes” les metió 9 ceros. El público abucheó al equipo y le gritaba “Buche y Pluma” no más; Buche y Pluma” no más, coreando una guaracha de moda en ese momento. Don Gonzalo mandó a bordar unos paños que decían BUCHE Y PLUMA y se lo colocó a los uniformes hasta que volvieran a ganar, lo cual sucedió inmediatamente.
Al finalizar la temporada quedaban dos equipos empatados que debían decidir, el “Caribes” y el “Concordia”; pero era tal la crítica por la permanente supremacía del equipo victoriano, que en pleno juego final don Gonzalo ordenó al equipo abandonar el terreno y declarar vencedor por forfait al “Caribes”.
En Puerto Rico enfrentaron a los clubes “Camden” de Estados Unidos, “White Star Line”, “Ponce” y “Guayama”. Era la primera vez que un club venezolano salía a jugar en el extranjero. Le metió nueve ceros a los norteamericanos del “Camdem” y fue sacado del estadium en hombros del público.

El 1935 sería el último año del “Concordia”. Un lustro de gloria dentro y fuera del país está a punto de llegar a su inesperado final. Al comenzar el año el equipo se encuentra en Puerto Rico; regresa a Santo Domingo donde esperan nuevamente “Licey” y “Escogidos” y se volvió a ganar en la que fue la última salida al exterior. A su regreso del funeral de su padre, el coronel Gonzalo Gómez reunió a los jugadores, les comunicó que todo había terminado, que los sueldos correspondientes a los juegos que faltaban le serían cancelados, el dinero recaudado por entradas a los juegos sería repartido entre los jugadores y que aun cuando el general Medina Angarita le había comunicado de parte del general López Contreras que debía abandonar el país por para salvaguardar su vida, él no se iría, porque “quien no la debe no la teme”. La explosión del pueblo, contenida durante años, genera saqueos en Caracas y en el interior; en La Victoria saquean la mansión de los Urdaneta Maya en “La Calera”, “La Estancia”, “El Socorro” y muchas otras propiedades, pero los bienes de don Gonzalo no los tocan. Existe una foto clásica en la cual se ve una manifestación caraqueña que va cargando con los productos del saqueo y al frente, una bomba de gasolina donde está colgado un cartel que dice: “Esta bomba es propiedad del coronel Gonzalo Gómez”. Los manifestantes pasan de largo y no la tocan. Don Gonzalo no conocía ni la bomba ni al propietario. Queda la historia poniendo cada cosa en su lugar.

En cinco años el “Concordia” fue Campeón Nacional varias veces, fue el primer equipo venezolano que salió a jugar (y a ganar) al exterior; le ganó a los caraqueños en Caracas, a los zulianos en el Zulia, a los dominicanos en Santo Domingo, a los puertorriqueños en Puerto Rico, a los norteamericanos en Puerto Rico y en Venezuela y a los cubanos en La Habana. A su patrocinante el coronel Gonzalo Gómez siempre se le respetó en La Victoria especialmente por parte de los perseguidos políticos a cuyas familias protegió. En 1958 fue invitado al estadium Francisco de Miranda y en el “home” le fue colocada la más alta condecoración que otorga la ciudad. Murió el 11 de julio de 1978 a la edad de 79 años. Cuando una década después se adquirió para la ciudad el circo de toros que él había construido, Se bautizo como “Plaza de Toros de Gonzalo Gómez”. El “Pollo” Malpica pasó al Magallanes y continuó siendo el mejor cátcher de nuestro beisbol. La gran mayoría de los peloteros victorianos pasó al Magallanes.
En la población de Delicias, en el año 1883, el general Leonardo Canal firmó un contrato con el entonces presidente Antonio Guzmán Blanco, para explotar la quina en este territorio y fundar dos poblaciones.  La quina es la corteza del quino o cascarilla. Es un medicamento febrífugo y antiséptico que se emplea como tónico en forma de polvo, extracto o jarabe. La quina generó gran demanda en el siglo XIX debido al descubrimiento de sus propiedades curativas en el tratamiento de la malaria por lo que desde Europa solicitaban el producto para acabar con esta enfermedad.

Fuente: www.elclarin.net.ve

 
 
 
 
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