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HISTOCHADAS
 

Carlos Meyer Baldó la sangre Tachirense en el Barón Rojo

El 21 de abril de 1895 nació en Maracaibo, en la Parroquia Santa Lucía, el piloto más destacado de la aviación de caza de nuestro país, se trata del primer As venezolano de la historia, su nombre: Carlos Meyer Baldó
Hijo del Sr. Johannes Ludwig Karl Meyer Groeve, comerciante de café nacido en Lesum (Cerca de Bremen) quien llegó a Maracaibo a trabajar inicialmente para H.L. Boulton Jr. & Cia. Y posteriormente para Steinvorh & Cia. Y de la Sra. María Amelia Baldó Jara, Tachirense, el 24 de abril de 1867. Contrajeron nupcias el 7 de agosto de 1888.
Carlos fue educado respetando la tradición de ambos orígenes paternos, la disciplina y orden características de la educación germana, y la alegría y espontaneidad del carácter Tachirense a través de su madre. Lo que le valdría durante toda su vida ser considerado por sus camaradas y amigos un caballero capaz y afable.  La familia Meyer Baldó se traslada a Caracas en 1899, y posteriormente en 1908 pasa a Hamburgo donde Herr Johannes continuó laborando para Steinvorth & Cia. Es en esta última ciudad donde Carlos finalmente termina sus estudios.
Con su educación completa cuando Alemania entra en la llamada Gran Guerra, decide presentarse como soldado voluntario en el ejército alemán al comenzar el conflicto. Es destacado, luego de su entrenamiento hasta finales de 1914, y transferido al frente oriental en noviembre de 1914.

La actuación de Meyer durante este tiempo le valió el ascenso al rango de Teniente de Reserva y obtuvo su primera condecoración, la Cruz Hanseática, por el valor demostrado en combate.  El Teniente Meyer desempeñó labores logísticas y recibió entrenamiento en artillería e infantería en 1916 y graduándose como tal a principios de 1917
El 1° de febrero, fue asignado a su primera unidad de combate, e inmediatamente comienza su actuación en el frente occidental. Las labores de Meyer en este escuadrón consistían en explorar el frente, reconocer, fotografiar y cumplir las funciones de corrector de tiro de la artillería alemana contra las posiciones enemigas como apoyo a las tropas de tierra
Meyer destaca por su valentía al sobrevolar a escasa altitud los objetivos asignados, a fin de cumplir mejor con su misión y en algunas ocasiones los disparos desde tierra impactaron su aeronave sin mayores consecuencias para él.
Hacia fines de Junio de 1917, el Capitán Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen (El Barón Rojo), Comandante de la Unidad de Escuadrones de Caza Nr.1 que había sido creada apenas el 26 de junio, buscaba pilotos para su Escuadrón de Caza Nr.11. Por su actuación, valentía, pericia como piloto, además de la recomendación de sus superiores, Meyer es asignado al Escuadrón de Elegidos del Jasta 11, escuadrón que formaba la unidad de aviación más famosa de toda la historia; “El Circo Volante de Richthofen” el JG1. Jasta 11.
El Teniente Meyer envió noticias a casa de este combate, y recibió de parte de sus hermanas un pequeño bordado con la bandera venezolana, para que fuera utilizado en su traje de combate, como amuleto. Desde ese entonces no dejaría de usarlo.

El  Teniente Meyer destaca al obtener resultados positivos tan rápidamente, con lo que ganaría la Copa de Honor al vencedor en combate aéreo, dos semanas después por acción de combate y su primera victoria aérea confirmada. A finales de 1917, termina su estadía en el Jasta 11. Como balance tiene ya 2 victorias confirmadas y una sin confirmación, además le había sido conferida la Cruz de Hierro en su Segunda Clase, por sus méritos en esta unidad.
El 1 de diciembre de 1917 es transferido al Jasta 4, el cual también formaba parte del JG1 bajo el mando del Barón Rojo. Ya su avión Fokker D.VII era bien conocido dentro y fuera del Jasta 4, por sus logros sumado al curioso y atractivo diseño que llevaba a cada lado del fuselaje, consistente en un ovalo  blanco con borde negro, que contenía el dibujo de un perro bóxer negro encadenado a la cabina y jadeante; el “Bóxer Babeante”.  Con ese nombre es más conocido y con él quedaría perennizado el avión tripulado por Meyer.
Por sus méritos en el Jasta 4, se le confirió la Cruz de Hierro en su Primera Clase (Eiserne Kreuz Erster Klasse), y durante su permanencia en este escuadrón consiguió confirmar tres victorias aéreas, obteniendo la calificación de As de Caza de la Luftstreitkräfte.
El 19 de septiembre de 1918 es enviado como instructor a la Escuela de Escuadrones de Caza Nr.II Allí estuvo desempeñándose hasta que días antes de finalizar el conflicto mundial, es enviado a Alemania.

Finalizada la guerra Carlos Meyer sigue en Alemania. Su padre, el Sr. Johannes Meyer, murió el 15 de diciembre de 1921. Las consecuencias de la participación en el conflicto sumadas a las condiciones económicas imperantes hacen mella en la población alemana. No escapan los Meyer a esta recesión.
El 20 de noviembre de 1925 tuvo el privilegio de asistir al traslado de los restos de Rittmeister Manfred von Richthofen (El Barón Rojo) a Berlín. En 1926 decidió retornar a Venezuela donde desempeñó labores administrativas y en diferentes áreas de la economía.
En 1931 decidió ingresar a la Aviación Militar Venezolana, influenciado por la llegada de la Misión Alemana, que estaba en el país asesorando la reestructuración de este cuerpo aéreo, además de varios acontecimientos de trascendencia aeronáutica que sucedieron para ese entonces, y por el primordial deseo de volver a volar. Para ello contactó a su amigo Florencio Gómez Núñez, quien intercedió por él ante el Presidente Juan Vicente Gómez. Concretándose su ingreso ese mismo año.

Fue enviado a EE.UU. a realizar su actualización, incorporándose nuevamente a la aviación a mediados de 1933. Se le reconoció el grado de Teniente y fue nombrado Sub-inspector e Instructor Adjunto de la Aviación.
Su último vuelo ocurrió sobre los cielos de Maracay abordo de un biplano Stearman C-3B y acompañado por el mecánico Héctor Arias. El 27 de noviembre de 1933, murió trágicamente en accidente aéreo al deformarse el plano superior derecho de la aeronave y caer ésta a tierra.

Este avión había sido el que realizó el primer vuelo continental de un e un venezolano. El avión tenía pintado en su fuselaje la palabra “Venezuela”, y el viaje partió desde los EE.UU. el 14  de octubre de 1931, llegando a Maracay el 18 de Noviembre del mismo año.
En las exequias del Teniente Meyer se le rindieron los honores militares correspondientes, e intervino el Barón Wilhem Birtner, representante del Gobierno Alemán.

Así termina la vida de Carlos Meyer Baldó, dando su vida al servicio de la patria que le vio nacer y de la que siempre ufano llevaba sus colores en las lides del combate durante la Gran Guerra. Arrebatado de la tierra por las mismas alas que lo elevaron al cielo.
Sus restos reposan en el cementerio General del Sur, en Caracas.
El 28 de diciembre de 1947 egresó la primera promoción de pilotos que lleva su nombre, y el 7 de octubre de 1968 se creó la Orden al Merito Aeronáutico Teniente (F) Carlos Meyer Baldó.
En su honor la Aviación Militar Venezolana construyó en la Base Aérea General Rafael Urdaneta de Maracaibo, el teatro que está en sus instalaciones y del cual es epónimo Carlos Meyer Baldó. En el Museo Aeronáutico existe un busto de Meyer.

Fuente: Darío Silva. Ingeniero Mecánico Maracaibo, Julio 2004 -
www.fav-club.com

 
 
 
 
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