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HISTOCHADAS
 

Así vivió San Cristóbal La Caída de
Pérez Jiménez

"Enferiados" vivieron los sancristobalenses el veintitrés de enero de 1958, durante la caída del general Marcos Pérez Jiménez, un mes después de ser ratificado presidente de Venezuela, a través de un plebiscito.
Así lo cuenta el historiador Luis Hernández Contreras, quien investigó cómo fueron esos días, previos y posteriores, en nuestra entidad andina. Unos -explica- porque no creían que su presidente tachirense fuese a caer; otros por el miedo general que había al régimen. No obstante, un grupo estaba al tanto de lo que pasaba en Caracas.
La madrugada del 23 se inició en el Táchira con la noticia difundida por Ecos del Torbes, a través de la voz del locutor Gilberto Belmonte. Pérez Jiménez había caído. Era increíble pensar que, apenas el quince de diciembre de 1957, el dictador había obtenido a su favor más del 94 por ciento de los votos del plebiscito. El detonante iniciado el primero de enero por el coronel Trejo, mostró cómo el régimen se derrumbaba. El diez de enero, el general Rómulo Fernández asumía el Ministerio de la Defensa, anunciando que la situación "tiende a normalizarse", mientras que el coronel capachero, José Teófilo Velasco, reemplazaba a Pedro Estrada en la Seguridad Nacional. Un día después, el gobernador del Táchira, Antonio Pérez Vivas, primo del presidente, era designado ministro de Relaciones Interiores, quedando la Gobernación en manos del secretario general, Homero Moreno Orozco.

A pesar de estos acontecimientos, las fiestas de enero no fueron interrumpidas. Luis Alfonzo Larráin amenizaba el baile en la Casa Sindical, el día 18, y la Exposición Agropecuaria fue inaugurada el 21, sin la presencia de altos funcionarios del Gobierno. Al tomar el poder la Junta, presidida por Larrazábal, el comandante del Agrupamiento Militar Nº 01, coronel Luis Brea Boyer, se encargó provisionalmente de la Gobernación, nombrando al capitán y abogado Erasmo Contreras Vitto como secretario general de Gobierno, la subasta agropecuaria "continuaba como si nada en el Parque de Exposición de La Concordia, y el día 29, el coronel Miguel Méndez Salas asumió la Gobernación, hasta la llegada del nuevo titular, el mayor Santiago Ochoa Briceño..
El coronel Hugo Trejo lideró el movimiento del 1 de enero. Si no alcanzó totalmente sus objetivos, dejó encendido el detonante que seguiría al estallido de distintos acontecimientos. Al ser detenido, el presidente Pérez Jiménez lo amenazó con fusilarlo. Sin embargo, el 10 de enero se desató otra crisis. Las fuerzas navales se alzaron y el Gobierno logró un primer acuerdo, reclamando el estamento castrense la conducta de varios miembros del Gabinete, pidiendo la destitución del ministro del Interior, Laureano Valenilla Lanz, y del jefe de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada. Nombrado un ministro de la Defensa, este fue depuesto en un contragolpe dado por Pérez Jiménez, pero el Gobierno perdía el control del país.

"Entonces las cárceles se llenaron de universitarios, periodistas, artistas, seguidores de los anteriores regímenes, y grupos de protesta desafiaron a la policía en varios sitios de Caracas. Hubo concentraciones relámpago en las fábricas, los sacerdotes en el púlpito y nacientes líderes que llevaron la palabra orientadora a la caída del gobierno, se convirtieron en un hecho normal por esos días. Varios liceos fueron clausurados, los gremios de profesionales dieron la cara, y la Junta Patriótica decretó una huelga para el día 21, los rumores iban creciendo.
Citando "La evolución política de Venezuela en el último medio siglo (1926-1976)", del historiador Ramón J. Velásquez, indicó que luego de 22 días de crisis, en la noche del 23 de enero, "la noticia de que la Marina de Guerra y la Guarnición de Caracas han decidido apoyar el reclamo popular del cambio de Gobierno, señala el episodio final de esta crisis que lleva 22 días de duración". Al comprobar Pérez Jiménez que había perdido el respaldo de sus más íntimos colaboradores, abandonó el país en la madrugada del 23, rumbo a Santo Domingo en el Avion lamdo "Vaca Sagrada". Entre sus acompañantes estaban: Luis Felipe Llovera Páez, Pedro Gutiérrez Alfaro y los tachirenses Antonio Pérez Vivas y Raúl Soulés Baldó -dice Ramón J. Velásquez, en su relato histórico.

Cuando Pérez Jiménez abandonó el poder quedaron acéfalas la Presidencia de la República y la Comandancia de las Fuerzas Armadas. De allí que constituyeron una Junta de Gobierno, "integrada por la rebelión del 1 de enero en Maracay, Roberto Casanova y Abel Romero Villate, además de Wolfgang Larrazábal, coronel Carlos Luis Araque, nativo del Táchira; y el director de la Escuela Superior de Guerra, coronel Pedro José Quevedo. La Junta prometía elecciones libres y libertad de los presos políticos, entre otras disposiciones".
Larrázabal presidió la Junta y tomó las riendas del país. Dice que los periódicos de Caracas dieron un balance entre 150 y 300 muertos y más de mil heridos. La multitud asaltó e incendió la sede de la Seguridad Nacional en la avenida México, asesinando a varios de sus efectivos, además de saquear el diario "El Heraldo" y las residencias de Pérez Jiménez. El Gobierno de Pérez Jiménez se mantuvo con una intensa represión contra quienes lo combatían pero tuvo dos logros que ningún otro ha logrado que son: seguridad ciudadana y una política de modernización centrada en la construcción de una vasta infraestructura, política sostenida por la bonanza fiscal de los años 50 hasta que hizo crisis en 1957.

Fuente : Marina Sandoval Villamizar de Diario La Nacion



 
 
 
 
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