Así eran las costumbres en los matrimonios de Antaño en el Táchira - Copiar - #Tochadasnetve

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TACHIRENSIDAD
 

Con la llegada de los españoles al Táchira llega, la evangelización de los Aborígenes y, naturalmente la imposición de nuevas costumbres entre ellas aparece la del Matrimonio Católico.
Para convertirse en la principal  institución social y cultural derivada de la religión, en la que constituyen una íntima comunidad de vida y de amor.
El solo tener novio era algo muy serio, duradero, comprometedor, pues en aquella época la mayoría de las muchachas tenían uno solo en la vida: con él se casaban, aunque el noviazgo durara diez años. En muchos casos de no casarse con el primero y único, se quedaban solteronas.
Hay que reconocer, sin embargo, que una vez comprometidos no se echaban para atrás, y llevaban a la novia hasta el altar.
En el Táchira de antaño lleno de tradiciones y de costumbres, el matrimonio no podía escapar de estar  repleto de la esencia Tachirense.
Entre algunas costumbres que se realizaban en el Táchira estaban:
El novio iba a pedir la mano de la novia; era una noche de fiesta, al mismo tiempo, fijaban el día de su boda; todos los acompañantes iban a caballo.

La novia y el novio, según costumbre, buscaban una bestia exclusivamente para llevar las maletas y una persona que se encargara de este trabajo al cual se le llamaba "el maletero".
Cuando  llegaban al pueblo, alquilaban una casa pero era noche de fiesta, con música de cuerda interpretada por campesinos del lugar.
Los caballos los llevaban a los sitios de cuido hasta el otro día. Después los convidados se iban a casa de la novia, donde saboreaban un apetitoso cacao con especie. El día de la boda, la fiesta era en casa de la novia, y duraba dos y hasta tres días.
Después el novio se llevaba a la novia para su casa, donde pasaban su luna de miel y comenzaba a funcionar su hogar. El hombre a labrar la tierra, para la siembra; y la mujer en su casita preparando la comida y arreglando su nueva morada.
Los hombres salían, y con sus revólveres empezaban a disparar para alegrar y anunciar que la fiesta se había terminado.


 
 
 
 
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