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HISTOCHADAS
 


Anécdotas de Gómez en las Trincheras


El general Juan Vicente Gómez era muy aficionado a tomar baños en aguas termales: Las Trincheras y San Juan de los Morros eran sus favoritas. Su padecimiento, que era la próstata, se mejoraba notablemente al tomar los baños de asiento, y las tensiones (hoy estrés) bajaban notablemente.
Me cuenta mi Padre (que para la fecha era Edecán) que "estando sentado el General Gómez frente al espacioso jardín de la casa colonial (año 1934), uno de sus amigos le pregunto, apesadumbrado, por  los achaques de salud que padecía; éste le dijo que, precisamente, venía a Las trincheras a tomar "baños de asiento" y colocarse barro en diferentes partes del cuerpo porque lo mejoraban. Su amigo,  muy intimo, le pregunta ¿Mi general… y qué será de nosotros cuando por desgracia Ud. Nos deje…?
El Gral. Gómez le dice a mi padre quien estaba de guardia ¡mire catire, dígale que me traigan una totuma con maíz…! Inmediatamente mi padre ordenó al mesonero que trajera dicha totuma,  la cual le fue entregada al Gral. Tomando la totuma dice: mi amigo… ¿ve  Ud. Algún animal o alguna ave en el jardín…? ¡No mi General! Pues ahora vea… Y tomando un puñado de maíz, lo lanzan al jardín. No habían caído todavía todos los granos al suelo cuando de las matas comienzan a salir pavos, patos, gansos, gallinas, pollos y gallinetas. Y Gómez volteándose hacia su interlocutor, le dijo: ¡Eso mismo es lo que va a suceder en Venezuela…!
Otra anécdota que sucedió en Las Trincheras, Una vez el Gral. es  estaba reunido con tres ministros y su compadre Pimentel al final del pasillo de enfrente, cuando entran a la casa el coronel Ali Gómez (su hijo) acompañado de mi padre ¡Bendición Papá!, -le dice Alí ¡Dios te bendiga Hijo! – Contesta el General.
¡Mira hijo! Te he mandado a llamar con el Catire Ojeda, porque quiero que, vaya a Guigue y me informe de cualquier novedad. ¡Así será Papá…! Contesta Alí.
Como el General estaba sin su guerrera militar, le dice a su hijo: ¡mira Alí… ponte mi guerrera….! De inmediato Alí se quita su guerrera militar y se pone la de su Padre y, ante la admiración de todos, Gómez exclama: ¡igualito a mí cuando estaba en La Mulera…!
Por esa razón, cuando su hijo muere tres años después por causa de la gripe española; mi padre, quien, también había tenido la enfermedad fue a los cuatro meses a darle el pésame, y el General Gómez, barbudo y llorando, le dice en el oído a mi padre: ¡Catire… vos perdiste tu mejor amigo y yo perdí al mejor de mis hijos…! Yo quiero catire, que vos ocupes el cargo de primer edecán, el cual se lo tenía reservado a mi hijo.
Mi Padre quien apenas era Capitán, le dice también en el oído a Gómez… Tengo que confesarle que yo solo soy capitán mi General, pero Gómez le refuta: ¡qué importa eso Catire… a mi me interesa tu lealtad, no tu grado…!
Cuando los generales Castro y Gómez resolvieron, a fines de 1890, invadir a Venezuela y derrocar al Presidente Ignacio Andrade, venían con muchos "chácharos andinos" armados con fusiles, chopos, escopetas y machetes; a mas o menos a 3km de
distancia se desplazaban muchas mujeres de estos chácharos donde estaba "la logística". Uno de esos chácharos, de cerca de 22 años, traía su joven mujer llamada Rosa. El general Gómez conocía muy bien a Rosa y de vez en cuando Rosa le preparaba en sus desayunos muy buenas pizcas y arepas andinas.
Pasaron cerca de 30 años, cuando estando el Gral. Gómez en Las Delicias, Maracay, se le presenta el chácharo de apellido Chacón que ya tenía 52 años y le refiere que quiere una audiencia. El Gral. Gómez le dice que si quiere vaya a las Trincheras donde podrán entrevistarse.
El general le pregunta a su hijo José Vicente que, ¿Cuál será el interés de Chacón en verme personalmente…? Y su hijo que era vicepresidente de la republica, le dice: ¡Papá Chacón abandono a Rosa con cinco hijos en Caracas y ahora tiene una novia de la sociedad de Caracas de apellido Siso Alcántara! Lo que desea Chacón es participarle su matrimonio, ya que Ud., cuando se casa uno de sus chácharos que tan fielmente nos acompañaron desde los Andes, les regala una casa.
El Gral. Gómez contesta: ¡Ajá… muy bien, Chacón se casa, lo esperare en las Trincheras…!
Efectivamente, a los dos días de estar Gómez aquí en las trincheras le anuncian la visita de Chacón; el Gral. Dice: ¡páselo no lo haga esperar….! Gómez recibe a Chacón de pie con un fuerte abrazo y le dice: ¡se que vos te vas a casar… muchas felicidades, les voy a regalar la mejor casa que tengo en Maracay… pero eso si, la voy a poner a nombre de Rosa ya que ella se lo merece…!
Y Chacón tuvo que casarse con Rosa…


Cnel. Roseliano Ojeda (Edecán del Gral. Gómez)


 
 
 
 
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