Anécdotas de Gómez en la Primera Guerra Mundial - #Tochadasnetve

Vaya al Contenido

Menu Principal:

HISTOCHADAS
 

Anécdotas de Gómez en la Primera Guerra Mundial

En la Guerra Mundial de 1914, el doctor Esteban Gil Borges era Consultor Jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores. Se recibió en la cancillería un telegrama un radiograma del Gobierno de los Estados Unidos sobre la  necesidad urgente y perentoria de la entrada de Venezuela en el conflicto.
Gil Borges fue a Maracay, en donde se puso al habla con el general Gómez, quien le manifestó, impuesto ya del asunto:
-Doctor: Déjeme consultar con mi almohada esta noche y venga por la contestación mañana muy temprano.
Al día siguiente, según lo convenido, conferenciaron los dos y también le manifestó Gómez:
-Por fin consulté con mi almohada. No tenemos ejército; tampoco tenemos escuadra ni dinero, ¿qué papel vamos  a desempeñar entonces en la guerra? Ninguno. Sólo un papel ridículo. Contéstele al Gobierno de los Estados Unidos que Venezuela se mantendrá neutral: no le queda más camino.
Con tan firme resolución, Venezuela conservó su neutralidad, a toda costa.

Cuando la misma guerra mundial, vino un Comisionado de Inglaterra con la misión especial de invitar a Venezuela para que entrase en el conflicto.
Le dio cita  al Comisionado el general Gómez, en su residencia de Maracay, a las ocho de la mañana en punto. Vestido de correcto uniforme, se estuvo allí aguardándolo.
Pasó un cuarto de hora y el personaje no aparecía por ninguna parte. Gómez, ya impaciente, advirtió a uno de sus edecanes:
 -Ese hombre como que no es inglés.
Transcurrida la media hora, volvió a repetir la misma frase y  se dirigió al templo cercano, de donde a los pocos minutos de haber salido vio al Comisionado, el cual adelantó para darle excusas, pero Gómez le dijo, extendiéndole  la mano:
-Vengo del templo donde acabo de hacer oraciones para que Venezuela no entre de ningún modo en la guerra.


Durante el conflicto europeo, a pesar de la neutralidad de Venezuela, se surtió de carbón en Carúpano a un barco de guerra alemán, por lo cual se quejó el Ministro de Francia. Ante tal queja hubo de manifestar el general Gómez al reclamante que todo quedaría subsanado a satisfacción; porque se le daría a un buque francés que arribase a puerto venezolano, carbón, en las mismas condiciones que al vapor alemán, pues, según añadió Gómez, lo que es igual no es trampa.

Al doctor Bernardino Mosquera, para entonces Ministro de Relaciones Exteriores, se le había presentado un problema protocolar, muy difícil de resolver. Se trataba de la Recepción Oficial de Año Nuevo; el representante alemán, Von Prollius, era el único amigo de Venezuela; los Representante de los países aliados no lo eran, a ojos vistas, por lo cual se dificultaba el hacer extensiva la invitación a todos ellos.
Así se lo expuso Mosquera a Gómez, quien le previno:
-Déjeme pensar unos cuantos minutos; se encerró en su habitación, al cabo de los cuales, presento el problema resuelto en esta forma:
-Invite al Ministro alemán, que sí es amigo, y a los demás no haga sino participárselo, pues de ese modo quedarán todos contentos y no nos dejarán desairados.

Fuente Eduardo Carreño / Vida Anecdótica de Venezolanos.

 
 
 
 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal