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TOCHES CON TALENTO
 

Alberto Díaz González

Ha sido, sin duda, uno de los tachirenses más "embraguetados" de todos los tiempos, por señalar, coloquialmente, el fuerte rasgo de su carácter, vencedor de todos los obstáculos. Nacido en Peribeca el 12 de febrero de 1910, Alberto Isidro Díaz González, hijo de los esposos Manuel Antonio Díaz y Ana Clotilde González, inició sus estudios con la maestra Gertrudis Bonilla para continuar en el Colegio San José de Táriba, regentado por los hermanos salesianos. Adolescente fue llevado a Caracas, obteniendo su grado de bachiller, en julio de 1931, en el Liceo "Caracas" que dirigía don Rómulo Gallegos, presentando como tesis "Voltaire precursor". Se trasladó a la Universidad de Los Andes en Mérida para estudiar ingeniería civil obteniendo el título de Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas, elaborando para ello la tesis "Algunas consideraciones sobre la construcción de nuestras carreteras", recibiendo su título en julio de 1937.
Se convirtió, desde un principio, en experto en carreteras, observando en su tesis que estas "han sido hechas sobre antiguos caminos, transformados o mejorados de acuerdo con criterios, ante todo, de carácter político y de interés particular; no ha sido considerado el problema desde un punto de vista imparcial, ni teniendo en cuenta las condiciones técnicas, económicas y hasta estratégicas del trazado, y por eso ellas no satisfacen debidamente las necesidades del tráfico". Explicó que nueve factores deben ser tomados para la elaboración de una carretera, siendo estos: tráfico, costo de construcción, longitud, adaptación al terreno, materiales, movimientos de tierra, pendiente, curvatura y bombeo.
Casó en diciembre de 1938 con Clara Irene González Colmenares, hija del general José Antonio González, ex presidente del Táchira entre 1931 y 1935. El matrimonio tuvo cinco hijos: Clara, fallecida a los meses de nacida; Ana Clotilde, arquitecto; Cecilia, ingeniero; Alberto José, ingeniero y Manuel Antonio, topógrafo.
Los Díaz González tienen su origen en Pregonero, partiendo esta rama con Antonio María Cárdenas Contreras y María de los Angeles Díaz Ramírez, quienes llegaron a Táriba en la primera mitad del siglo XIX. Su hija Marta Cárdenas Díaz casó con su primo Mateo Díaz Ramírez y tuvieron dos hijos: Manuel Antonio y Carlos Ramón Díaz Cárdenas. Carlos Ramón se desposó con su parienta Ana Clotilde González Cárdenas en 1888, y fueron padres de Sofía; Carlos, quien fue sacerdote; Antonio, ministro de Obras Públicas del general Gómez; José Andrés, uno de los directores de la Carretera Trasandina y Rafael, funcionario de ministerios. Al fallecer Carlos Ramón, éste pidió a su hermano mayor, Manuel Antonio, que contrajera nupcias con Ana Clotilde, teniendo los siguientes hijos: Jesús Manuel, fundador de la emisora "La Voz del Táchira"; Pablo, empresario y ganadero; Carlota; Joaquín, médico graduado en Roma y embajador; Ramón; José María, abogado; Alberto Isidro, ingeniero; Pedro Nicolás, ingeniero y Francisco, fallecido en su infancia.

Siendo estudiante, Alberto Díaz González laboró en Caracas en la construcción de los museos de Los Caobos, la antigua Avenida Bolívar y los ensanches de la carretera de La Guaira, entre otros. Luego de graduado demostraría su habilidad en distintas carreteras nacionales, siendo a los 31 años de edad, director de Obras Públicas Nacionales en el Táchira, haciendo buena parte de las vías del Táchira, terminando el Edificio Nacional y reparando el Puente Libertador.
Ya connotado por su tarea en las obras públicas, Alberto Díaz González fue electo, en enero de 1943, por la Asamblea Legislativa del Táchira como senador por esta entidad ante el Congreso Nacional, en esa época de elecciones de segundo y tercer grado. Un año después presidió la legislatura tachirense, repitiendo igual cargo en 1945. Continuando con su profesión en varias partes del país, el gobierno del general Marcos Pérez Jiménez le encomendó la terminación de la Carretera Panamericana, la que pondría a los tachirenses de San Cristóbal a Caracas en un término promedio de 15 horas, a diferencia de los cuatro días recorridos en la vieja Trasandina de 1925.
La armazón y montaje del Puente Chama en El Vigía y la culminación de 60 kilómetros antes y después del sitio, comprobó una vez más el talante del ingeniero, ganándose la confianza del presidente de la República al terminarse la obra, el 8 de diciembre de 1954. Pasó a presidir el Banco Obrero, construyendo a lo largo del país los superbloques de apartamentos, quedando el conjunto llamado "2 de Diciembre" y luego "23 de Enero" en Caracas, además de la primera etapa de la Unidad Vecinal en San Cristóbal, puesta en servicio en enero de 1956. En esta condición, Pérez Jiménez le encomendó otro superbloque en Cali, cumpliendo a tiempo sus obligaciones, enalteciendo el orgullo de la política habitacional del gobierno nacional.
El 23 de enero de 1958 cambiaron las cosas para Alberto Díaz González. Sus vínculos con el perezjimenismo le fueron cobrados y debió partir del país. Luego de un exilio retornó a su patria en mayo de 1964; sin embargo, no pudo asistir a la inauguración de la maternidad de Libertad, Capacho, bautizada con el nombre de su señora madre "Ana Clotilde", la que sufragó a sus expensas. De igual manera regaló buena parte del terreno donde se levantó el liceo "Román Cárdenas" de Capacho, obsequiando la biblioteca de esta institución, siendo el padrino de la primera promoción. Igualmente lo hizo con la Casa de la Cultura de Capacho, con el nombre de su padre "Manuel Antonio" como epónimo, regalándola como contribución al centenario de su pueblo en 1975, convirtiéndose en mecenas de ella, sosteniendo sus actividades, entre ellas el coro que dirigía el maestro Douglas Casique, y la fina estudiantina "Libertad en Armonía" conducida por Alexis Cáceres.

Bajo su presidencia se constituyó el "Hotel Turístico Los Capachos" en 1966, abriéndose en 1972. Levantó, igualmente, en el cementerio de Capacho, un mausoleo para sepultar a los hijos ilustres y servidores de su tierra. Sería el primero en ocupar dicho espacio, pues falleció en Caracas, víctima de una dolencia coronaria, el 23 de febrero de 1985, a los 75 años de edad. Su hermano Joaquín había muerto dos meses antes, mientras que su otro hermano. Pablo, partió de este mundo en ese mismo febrero de 1985, siendo inhumados en la misma fecha, Pablo en Caracas y Alberto en Capacho.
Fue Alberto Díaz González, ciertamente, símbolo de trabajo, bondad ingénita, compromiso con el Táchira, arrojado ante la adversidad.

ALBAÑILES DEL TÁCHIRA Por Luis Hernández Contreras


 
 
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